Teatro

Una puesta en escena potente del pecado de los hombres y de la salvación del mundo a través de relatos de carácter bíblico. Personajes coloridos y bien caracterizados. Un lenguaje directo y solemne, al estilo de la tragedia antigua.

Lanza del Vasto - La marcha de los reyes
La marcha de los reyes

La obra teatral de Lanza del Vasto se inspira enteramente de la Biblia. Su modelo es el de los misterios medievales, otrora representados en las plazas.

Dos obras están en relación con el Antiguo Testamento: Noé (1965) y David berger (1988). Otras dos, las más importantes, se inspiran de los Evangelios: la Marcha de los reyes (1944) y la Pasión (1951).

En estos escritos Lanza adopta una forma de escritura bastante libre, ora en prosa rítmica, ora en verso más o menos regular. Pero en todas partes cuida del ritmo y de las asonancias, lo cual provee al texto de cierta potencia de enunciación. Sin énfasis, pero con lirismo, consigue que nos adentremos en la emoción de sus personajes y participemos de sus acciones.

Estas obras no son espectáculos que impliquen escenario, público y actores experimentados. Fueron a menudo representadas bajo un tejadillo o en la granja, por los miembros de la comunidad. La Marcha de los reyes, por ejemplo, es un gran pesebre viviente que nos recuerda la Pastoral de los santones de Provenza. En la Pasión, lo mismo: el coro se dirige a los espectadores de modo que cada cual se siente personalmente involucrado.

Pues este teatro no tiene nada de un divertimento placentero. Es un desciframiento de la historia de los hombres tal y como la poesía se propone descifrar a los seres del mundo. En este sentido el teatro de Lanza del Vasto es decididamente trágico: nos introduce en una historia cargada de sufrimiento y de retos difíciles.

Esto es particularmente visible, por supuesto, en La Pasión, pero también en Noé, este “drama antediluviano de anticipación”. Descubrimos en él a una familia patriarcal desgarrada entre los valores tradicionales y la atracción por la ganancia.

En cuanto a la obra de David berger, no tiene nada de bucólica: lo que aparece puesto en escena a través del odio del rey Saúl, es la tragedia de los celos.

Al igual que otros aspectos de su obra, el teatro de Lanza no necesita ser voluminoso para ser significativo. En tan sólo cuatro escritos, el autor ha logrado hacer oír una voz y un mensaje que no pueden olvidarse.

Lanza del Vasto - La Pasión representada en Saint-Séverin (1951)
La Pasión representada en Saint-Séverin (1951)