• Tú también puedes aportar tu testimonio
  • Una verdadera colmena humana

    Tenía cinco años cuando conocí el Arca. Mis padres visitaban regularmente la Chesnaie y recuerdo perfectamente a Shantidas bajo el gran roble dando sus conferencias y apoyándose sobre su cayado. Nunca he leído sus libros pero le escuchaba, y no era tanto lo que decía que me impregnó, sino su manera de decirlo…

    Danielle Laude
  • Mi profesor de latín

    Tenía diez años cuando mi familia llegó al Arca, a la Chesnaie, cerca de Bollène. Enseguida me hice un amigo, Daniel, era como un hijo adoptivo para Shantidas y Chanterelle. Pasábamos mucho rato en casa de Chanterelle. También íbamos a visitar a “madre”, la madre de Shantidas...

    FRANCIS PYRONNET
  • ¿Sois la que estábamos esperando?

    Mi madrina me hablaba a menudo del Arca, de los Amigos también, y he leído todos los libros de Shantidas. Sus ideas resonaban mucho dentro de mí. Fue así como, en ocasión de una visita de Jean-Pierre Lanvin, supe que Chanterelle, de regreso de Inglaterra con Shantidas, iba encontrarse ante una afluencia de trabajo en…

    LUCE PYRONNET
  • Me acuerdo de ti, Shantidas

    Nada más fácil que recordar, cerrando los ojos, los momentos felices que pude compartir con Shantidas. Nada más difícil que ponerlos por escrito y restituirlos, en toda su intensidad, para aquellos que desean compartir estos recuerdos…

    Hector O. Merino, llamado el Bisonte negro
  • Un flechazo

    Cuando era interna, en el instituto, me quedaba sola el sábado por la noche en casa de mi hermana y mi cuñado. Escuchaba músicas de la India, entonces poco conocidas, y leía a Lanza. Fue para mí un flechazo.

    Christiane Buiron, llamada el Unicornio
  • Despertabas las conciencias

    No, Shantidas no era un padrino siciliano, como lo pretendió una antigua compañera después de una dolorosa separación. ¿Algo machista aún así? Tampoco, ¡y menos teniendo en cuenta la cultura de su época! Chanterelle le manejaba fácilmente, ¡era demasiado sensible a los encantos del género femenino como para despreciarla!

    Claude Voron
  • Alguien que estaba esperando

    Con una amiga, Marianne, fundamos un grupo de amigos en Mulhouse, y más tarde me uniría a la comunidad en 1968 con mi marido Erwan. Shantidas era nuestro maestro de novicios. Me gustaba mucho y apreciaba increíblemente sus charlas. Sus palabras me nutrían.

    Yvonne Châtaigné
  • Profundidad, claridad, lógica y poesía

    Aún recuerdo la alta estatura de Shantidas, sus ojos vivos que te escrutaban, su voz envolvente. Era muy impresionante y a la vez accesible, lo cual siempre he apreciado mucho. Vivía lo que pensaba, lo que no es frecuente en los grandes hombres. Siempre llamaba a mi mujer Chiara…

    Patrick Theillier
  • El don de lenguas

    Al realizar una estancia en la comunidad del Arca en Bollène, poco antes de 1960, me marcó profundamente el encuentro con Lanza del vasto.

    Ivan Guilitch