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¿Porqué Lanza murió un 5 de enero?

La pregunta puede sorprender pues la muerte de todo hombre es un misterio. No podemos prever ni la fecha, ni las circunstancias, ni la modalidad. Sin embargo ocurre que los hombres de Dios dejen este mundo de una manera que hace sentido y concuerda con el resto de su vida.

La tumba de Lanza del Vasto en la Borie-Noble
La tumba de Lanza del Vasto en la Borie-Noble

Así sin pretender explicar cuanto sin duda nos sobrepasa, nos es permitido fijarnos en la fecha de la muerte de Lanza del Vasto por ser ésta muy significativa. Se apagó la víspera de la Epifanía, fiesta del Bautismo de Cristo en el oriente cristiano, fiesta de la Adoración de los Magos en occidente; se diría que quiso acabar su carrera en el umbral de estas dos grandes fiestas y de lo que representan.

A propósito del bautismo de Cristo por San Juan Bautista, recordemos que Lanza colocó el Arca bajo el patronazgo de este profeta. En el Comentario del Evangelio, nos recuerda que la misión de Juan Bautista es preparatoria: “él bautiza a los demás con agua, no hace más que disponerles para Aquel, el solo que puede bautizar a los demás con fuego”. Sin embargo también ve esta misión como permanente: “Juan Bautista y su bautismo son figuras eternas, y su papel es un papel eterno. Pues los caminos del Señor siempre están por prepararse para nuevos adeptos, y la conversión siempre está por rehacerse incluso para los convertidos.”

 

San Juan Bautista [dibujo de Lanza del Vasto]
San Juan Bautista [dibujo de Lanza del Vasto]
Lanza también escribe: “Veo en San Juan Bautista no sólo el puente entre la Antigua y la Nueva Alianza, sino también la juntura entre todas las tradiciones religiosas. San Juan Bautista es el Asceta, es aquel que se conoce a sí mismo, que endereza y prepara los caminos del Señor.”

Al final de su vida, le hará esta confidencia a Claude-Henri Rocquet: “Es penoso ser solo en tener razón y predicar en el desierto, lo que he hecho mucho, mucho. Vox clamantis in deserto: ¡qué bello retrato de nuestro santo patrón: Juan el Bautista!” El vínculo de Lanza con la figura del Precursor es realmente una clave para la comprensión de su obra y merece que se profundice en él.

 

En cuanto a la Epifanía, sabemos que le consagraría una obra de teatro, un misterio de Navidad titulado “La Marcha de los reyes”. Se trata de los tres reyes magos, guiados por la estrella, de camino hacia el pesebre. Lanza del Vasto elogia a estos reyes en busca de verdad, portadores de los tesoros de la historia de la humanidad.

Al final de su vida dirá a sus compañeros: “Hijos míos, os dejo la espiritualidad de los magos”, es decir el impulso “estelar” de las religiones paganas hacia el Verbo hecho carne. En una lengua poética y rica en símbolos, la Marcha de los reyes ilustra la odisea de los magos, cargados del “peso de toda la esperanza humana” hacia aquel que “germina como gran misterio… tal sol bajo tierra”. En ellos todo hombre puede reconocerse atraído por este niño que “ignoran las gentes” e invitado a ofrecerle todo cuanto de más precioso posee. Pero aquí Lanza del Vasto sugiere más de lo que explica y hasta en su muerte nos da a meditar.

 

 

Puede leerse aquí (en español), de mano de nuestro amigo Félix Saltor, un breve testimonio sobre esta muerte y una reflexión sobre el sentido de esta festividad: Saltor F.- Las “Tria Miracula” de la Epifanía.